martes, 16 de diciembre de 2008

Pan, amor y mandarinas

He aquí la imagen que todos los días aparece tras la ventana de la habitación de trabajo cuando subo la persiana. Ahí están las mandarinas, grandes, llamativas, con su característico color, fruto de los riegos y los abonos que a lo largo del año le aplico a la espera de que llegue el invierno y podamos degustarlas como fruta o acompañando la ensalada de escarola.
Siempre me han gustado las mandarinas, más incluso que las naranjas. Es más fácil pelarlas y se comen como las pipas, de modo compulsivo. Recuerdo haberme comido un kilo de mandarinas de una 'sentá' cuando era adolescente, en cualquier esquina, con la misma alegría que si me hubiera tomado una pastilla de chocolate. Cuando hace veinte años compramos una casa con jardín, lo primero que plantamos mi padre y yo fue un limonero y un mandarino y me produce una gran satisfacción verlos llenarse de frutos, cogerlos directamente del árbol y ponerlos en el frutero o regalarlos a la familia y amigos.
Eso me recuerda cuando en los años 70, cualquier famosa de medio pelo, declaraba que el sueño de su vida era comprarse un terrenito, plantar sus lechugas y sus tomates y criar gallinas y conejos... de verdad, no es broma. Francamente, no me imagino a las Cantudos y a las Bárbaras Rey de turno recogiendo cada mañana los huevos de sus gallinitas ponedoras, pero hay que reconocer que la imagen tiene su gracia.
En fin, que el otro día vi a altas horas de la madrugada en la 7 la película 'Pan, amor y fantasía', de Vittorio de Sica, como el agente Carotenuto, y Sofía Loren, en todo su esplendor, haciendo de moza pescadera viuda, que llevaba al pobre hombre por la calle de la amargura y me ha sugerido el título de este post. Estáis todos invitados a probar las mandarinas. Añado una imagen del jardín a ras del suelo... el mandarino queda a la derecha, junto a la escalera donde me tengo que subir para bajar los ricos frutos del árbol. Los materiales son en su mayoría reciclados, encontrados en ecoparques y contenedores especializados. Bueno, también le cojo cosas a los vecinos... lo que desechan, claro.

8 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Pero tienen huesos. Calaveras con sabor a tang. ¿Te acuerdas del tang de naranja?

Cyd Charisse dijo...

Sí me acuerdo, pero nunca lo tomé. Me gusta la fruta natural y el tang me parecía repugnante, la verdad. En cuanto a los huesos, pues s quitan y ya están, no tiene forma de calavera, jajaja. Humor negro el tuyo, super.

Clares dijo...

Estoy contigo, mejor las mandarinas que las naranjas. Me encantan, y me las como igual que tú de adolescente, de cinco en cinco y sin descansar. ¡Qué buenas!
Cuando yo le dije a mi marido que plantaria un huerto cuando tuviéramos una tierrecilla, me dijo muy serio que él se ocuparía de poner unas coles de plástico y cosas así, si tenía capricho, porque no me veía en esa faena, con toda la razón. Y eso sin ser famosa. Demasiado perezosa para luchar con la tierra.

Cyd Charisse dijo...

La verdad es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Yo dedico muchas horas al jardín, al que he dotado de un look especial, con mucho material de reciclaje y mucho color y reconozco que lleva muchísimo trabajo mantenerlo. En esta época es terrible, es el tiempo de podar y las buganvillas son como acero cortando las manos. El otro día aproveché para recortar el ficus y podar jazmineros, galanes de noche, espinos, etc. Una paliza, la verdad.

Aila dijo...

Mandarinas 3, naranjas 0 . Yo tambien me apunto a las mandarinas.
En cuanto a lo del jardín...llevas razón. Da mucho trabajo.
Yo tambien tengo uno en la playa, al que ya sólo le quedan árboles porque las plantas murieron por falta de atención, y mantenerlo bonito, limpio y en todo su esplendor...es muy trabajoso. Máxime cuando lo tienes a 60 km de tu casa, de ahí que murieran las plantas

isabel dijo...

No hay nada mejor que pasearse por una huerta de mandarinos y naranjos, si están en flor son un placer para el olfato y si están en producción son un placer para la vista y el gusto si coges una del árbol y te la comes. Mi padre tenía un huerto de frutales cuando yo era pequeña y era para mí delicioso ir y pasearlo en cualquier época del año, siempre tenía algún encanto. Mis hijos han disfrutado allí como en ningún otro sitio y cuando veo sus fotos debajo de los árboles cargados de frutos todavía me enternezco. ¡En fin! que tiempos aquellos. Ah y para el super, las hay sin hueso y riquiiiisimas.

AnuKa dijo...

¡Ea!, como estoy de vacaciones, mañana me voy de mercao y compraré mandarinas y naranjas, que casi, casi, me gustan más estas últimas, sobre todo ahora, que están en "tó lo suyo".
Besicos

Cyd Charisse dijo...

Isabel puede darnos lecciones a todas de frutas y árboles frutales. Precioso tu comentario.
Y en cuanto a Anuka, pues mandarinas 3 naranjas 1. Así está la clasificación