miércoles, 18 de noviembre de 2009

Llamadme cursi, por favor



¡Qué se le va a hacer!. Lo soy, lo reconozco, soy una cursi, eso sí, para cosas escogidas, no me vale todo, no, yo soy cursi, pero con un toque de rareza, que todavía hay clases...
Reconozco que tengo debilidad por esta canción y esta secuencia de la película 'Cita en Saint Louis'. Aquí está Judy Garland cantándole a su hermanita -Margaret O'Brien, una actriz de ascendencia española, por cierto- y recordándole lo bonita que es la Navidad, con la familia reunida y repitiendo las costumbres de todos los años. En Navidad, todos nuestros problemas se van, dice Judy, con su prodigiosa voz, pensando sin duda en que su vida era cualquier cosa menos feliz.
Judy Garland fue un ejemplo de cómo la maquinaria de Hollywood podía vampirizar a sus estrellas, explotándolas sin piedad y dejándolas luego totalmente desamparadas. Empezó siendo todavía una adolescente y como estaba gordita, le suministraban continuamente pastillas para adelgazar y también para que durmiera, después de agotadoras sesiones de rodaje, en las que no sólo actuaba, sino que también bailaba y cantaba en playback, con elaboradas coreografías que había que repetir una y otra vez.
Y al día siguiente le daban más pastillas para que se despejara y así la convirtieron en una adicta y cuando se acabó su contrato con la Metro, debió buscar por su cuenta esas pastillas que tan generosamente le regalaban para que trabajara sin descanso y esa búsqueda de la felicidad ficticia, fue su ruina y su fin.
Murió consumida, pesando apenas 40 kilos, adorada por los gays, que hicieron de ella un icono y dejando detrás de sí una carrera en la que, además de los musicales de la Metro, hizo una magnífica interpretación en 'Ha nacido una estrella', merecedora del Oscar que inexplicablemente le robó Grace Kelly.
Dicen las crónicas que aquella noche de la entrega de los Oscar, estaba en el hospital, tras dar a luz a uno de sus hijos y que la habitación estaba llena de gente, pero cuando se supo que no había recibido el premio, los visitantes se fueron marchando poco a poco hasta dejarla completamente sola.
Llamádme cursi, pero estas historias a mí me conmueven profundamente. Se ve que soy de otra época.

7 comentarios:

Aila dijo...

El video no he podido verlo pero aún recuerdo una autobiografía de ella, que estabas leyendo durante nuestra época univeritaria, en la que, en la contraportada del libro, se veía una fotogarfía de ella completamente consumida, en los huesos.
Pobrecita...toda su vida luchando contra su naturaleza para acabar en el otro extremo.
Esto es lo que había tras el glamour hollywoodense

Cyd Charisse dijo...

Gracias por recordarlo, Aila. Por cierto, cometí el gran error de dejarle el libro a un ex y nunca me lo ha devuelto y lo peor, que no se ha reeditado nunca.
Moraleja: mejor regala un libro antes de prestarlo...

Clares dijo...

La canción no es cursi, es muy hermosa, y la voz, pues qué vamos a decir... lamentable lo de esta actriz y otras tantas. Te acordarás del caso de Pepa Flores - Marisol, y qué cosas contó cuando se escapó de su vida de niña estrella. Ella al menos pudo escapar con bien, pero otras, pues no. España no es Hollywood, al menos para esto es mejor.

Cyd Charisse dijo...

Eso sí es verdad, pero ha habido otros casos, como el de Joselito que también ha pasado lo suyo...

Thornton dijo...

¡Ay la Navidad! En cuanto a lo de tu ex, ya sabes que hay dos clases de tontos: los que dejan libros y los que los devuelven. Un saludo

Cyd Charisse dijo...

Ya lo sé, Thorton, por eso hace muchos años que no presto libros. El de Judy Garland fue en el año 84, lo que ha llovido desde entonces...

Cyd Charisse dijo...

Ya lo sé, Thorton, por eso hace muchos años que no presto libros. El de Judy Garland fue en el año 84, lo que ha llovido desde entonces...